Siento algo extraño correr y jugar
afanosamente sobre mi cabeza,
se va y regresa con más fuerza,
las palabras tratan de describirla,
pero cómo describir algo que no siento,
pero insiste en seguir jugando,
en seguir molestando mis pensamientos,
en seguir obsesionado en tratar
de volver al pasado que no quiero,
un pasado con secuela de ternura
y amor, al que temo, al que quiero
encerrar en concreto bajo 20 kilómetros
de pesadillas y miedo.
Las palabras brotan como rios
de lava, quemando todo a su paso
impunemente,
cada hoja que cae del viejo árbol
de niño, amargan la ternura y
hermosos recuerdos que se escapan
con el tiempo, aunque trato de evitarlo,
trato de bloquear aquello que temo,
trato de fabricar un muro de locura
que luego ensalso con deseos obcenos,
y regresa nuevamente aquello con
fuerza de mil recuerdos, tirándome
contra el muro que crei seguro.
Las palabras brotan y me siento
presa de lo que siento,
mi cuerpo alimenta sus ancias,
alimenta los deseos que no quiero,
trato de correr lo más posible
pero el cansancio me agota,
solo veo cruces blancas en un
camposanto donde reinaba el amor
y los dulces sueños,
me monto en el velero de la ignorancia
pero el viento no sopla y no logro
escapar de esos dulces deseos,
y pienso entonces rendirme pues no se
que hacer o hacia donde escapar,
y entonces me rindo ante el sabor …
de un beso.










2 comments
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Mayo 4, 2008 en 2:34 pm
Nikkei-Girl
No te acostumbres mucho a la soledad…
Mayo 17, 2008 en 4:29 am
Floralba
La espera paciente siempre es recompensada.
Me gusta este blog.