Cae la lluvia a borbotones
frente a mi ventana,
cae irrumpiendo mi soledad
con sonrisa de mujer barata,
salpica mis manos con trazos
indelebles de llanto ahogado,
infringiendo huellas con gotas
que queman el verde intenso
de mi desencanto.

Caen las gotas con
segundos agotados,
caen en intenso deseo de robar
alegrías que no quiero y sonrisas
que se escuchan en guijarros
maltratados,
rompen mi tranquilidad con
aromas coloreados,
aromas que redundan los grises de
mi colera y los negros del llanto,
caen rompiendo ataduras que se
rehacen al mirar unos ojos perdidos
y olvidados.

La luz se esconde impunemente,
hasta las flores se desmembran
por la intensidad de su desvario,
busco tras paredes y rocas, pero su
miedo me consume poco a poco,
las gotas toman vida, me arrancan
de mi lecho y rompen el silencio
que disfruto tanto,
de momento parece escapar una
rafaga de luz tras un árbol, pero no,
era solo mi orgullo que regreso
a seducirme obsequiándome lluvia
y colores grises y maltratados.